Junto a China, India y Brasil, los países africanos protestaron en las negociaciones sobre el cambio climático. Ayer, los negociadores del continente fueron los verdaderos protagonistas de la jornada. Donde el representante del G-77 expresó que “Si no hablamos de cifras de reducción de emisiones y de cosas serias, esto es un ejercicio inútil”.
Los africanos denunciaron su malestar frente al país del laureado con el Nobel de la Paz, Obama (recordando que en la cumbre celebrada en Washinton se aprobó la creación de un consejo energético) y la UE. Y dejaron también claro que están cansados de viajar por todo el planeta en cumbres que luego se resuelven en una reunión a puerta cerrada entre ocho países. Para expresar su malestar no ahorraron dramatismo, “África sufre ya el cambio climático y la gente se muere a causa del modo de vida occidental mientras los países desarrollados ocultan cuál será su reducción de emisiones”, declaró en una concurrida sala de prensa el argelino Kamel Djamouai, portavoz del grupo africano.
El lunes por la tarde, sus negociadores ya abandonaron las reuniones informales previstas y ayer continuaron sin acudir a la mesa que busca renovar el Protocolo de Kioto. Sólo regresaron tras una larga reunión con la UE en la que llegaron al acuerdo de aumentar el número de sesiones dedicadas a tratar los objetivos de reducción de emisiones. El presidente de esa negociación, declaró a Reuters que el boicoteo que se a producido es extremadamente grave, por el retraso que esto ha producido y por el Hecho de que sólo quedan tres días de cumbre. Pero cierto es también que en África existe una realidad sobre el que las grandes potencias han hecho no oído sordo pero si es cierto que no han movido ni un dedo, se puede apreciar clamamente echando un vistazo sobre los resultados actuales sobre los objetivos del milenio. El texto sigue con 300 páginas y lleno de corchetes en los que no hay acuerdo. La ronda de negociación, en la que sí está EE UU y que busca un pacto a largo lazo, funcionó normalmente.
La pataleta de los países en desarrollo esconde el temor a que en realidad Kioto esté muerto. Ellos quieren pactar un segundo periodo de cumplimiento para 2012-2020 pero dentro del mismo acuerdo, que tiene objetivos vinculantes para los desarrollados mientras que deja fuera a los emergentes. Mientras, las naciones ricas cada vez hablan más abiertamente -la UE lo ha dicho- de que hay que plantearse un nuevo protocolo.
Y como no hay consenso ni en la forma, las esperanzas de alcanzar un acuerdo completo en Copenhague se desvanecen.
La Justicia en el Mundo sigue sin aparecer.
Hola Sara, creo que estoy enamorado de ti pero no me atrevia a decirtelo. Mayor discreccion.
Fdo: Carlos Valencia