El 30 por ciento de los casos de malaria en niños africanos de menos de un año podrían evitarse mediante un tratamiento preventivo intermitente con sulfadoxina-pirimetanina, un fármaco barato cuyas tres dosis no superan el cuarto de dólar (unos 17 céntimos de euro), según muestran unos ensayos liderados por los médicos de origen asturiano Pedro Alonso y Clara Menéndez, del Hospital Clínico de Barcelona.
Este estudio, realizado sobre unos 8.000 bebés de cuatro países africanos (entre 1999 y 2008), indica que el riesgo de sufrir malaria se reduciría un tercio si se administra este medicamento, que ya se utilizaba en África para el tratamiento en embarazadas y que no sólo resulta «seguro» para los niños, sino también «asequible» para las economías de países en vía de desarrollo, destacó la doctora Menéndez.
Los ensayos con los bebés se realizaron suministrándoles el fármaco (que les ofrece una protección de unas seis semanas), al mismo tiempo que los programas de vacunación ya establecidos por la OMS. En consecuencia, según Menéndez, la puesta en marcha de este tratamiento intermitente sería sencilla, y no supondría un aumento de las visitas médicas a los niños, especialmente vulnerables en su primer año de vida.
El tratamiento redujo la aparición de malaria clínica en un 30%, los ingresos hospitalarios en un 22% y los casos de anemia en un 21%, según las seis pruebas efectuadas. Los resultados de estos ensayos, promovidos por un consorcio internacional formado por una veintena de instituciones de África, Europa y EE UU, fueron publicados ayer en «The Lancet».